Las
personas nos dejamos llevar muy fácilmente por nuestros sentimientos, lo
apostamos todo por un nada, nos jugamos nuestra vida a una sola carta. Cuando
quieres a alguien ciegamente, no piensas en las consecuencias que puede tener el
que se acabe, y cuando se acaba, no consigues superarlo. Es imposible olvidar a
una persona que has querido tanto, pero tienes que hacerlo. Si de verdad quieres
a alguien no se hacen o dicen ciertas cosas. Está claro que todo el mundo comete
errores, pero cuando los errores se repiten una y otra vez dejan de ser
errores, son muestras de como tú eres realmente, y entonces abres los ojos y te das
cuenta de que la persona con la que has compartido tanto tiempo no es quien
realmente tú te pensabas que era, de que has vivido en una mentira y de que esa
mentira debe llegar a su fin.

No hay comentarios:
Publicar un comentario